ANA DE SAGRERA

En la mañana del viernes 24 de agosto falleció doña Ana María de Azpillaga y Yarza, más conocida en los ambientes intelectuales como Ana de SagreraHabía nacido en San Sebastián el 15 de junio de 1918. Fue su padre el general don Javier Azpillaga Arteche. Ya el linaje paterno la vinculaba a la Historia, pues la emparentaba con el político y tratadista que fuera don José Gómez Arteche y Moro de Elexabeitia (1821-1906), teniente general, numerario de la Real Academia de la Historia, quien publicó los catorce volúmenes de una historia de la Guerra de la Independencia de inevitable consulta. La madre fue doña Petra Jesusa Yarza Viquendi.
Ana María recibió una completa educación y durante la Guerra Civil de 1936 colaboró eficazmente en labores de enfermería.
Contrajo matrimonio con Bartolomé Sagrera Escalas, mallorquín que conformó en alguna medida su personalidad pues, siguiendo el uso balear, tomó el apellido del marido a la hora de firmar su producción bibliográfica. Enviudó en agosto de 1991 y del matrimonio nacieron dos hijos, Javier y Mercedes, que le han dado una numerosa descendencia.
El conjunto de la obra investigadora de Ana de Sagrera es de mérito muy notable, conjugando el respaldo documental erudito con la amenidad de exposición, atestiguánolo títulos como Amadeo y María Victoria, reyes de España 1870-1873 (1959); La Duquesa de Madrid. Última reina de los carlistas (1969); Miguel Primo de Rivera, (El hombre, el soldado y el político) (1973); Una rusa en España, Sofía, duquesa de Sesto (1990); La monja del jardín: sor María de la Providencia Escalas y Obrador (1845-1923) (1991); La juventud de la Emperatriz Eugenia (1997); Julia y Desirée, Reinas de la Revolución (2000) y  Ena y Bee. En defensa de una amistad (2006). En 2016 publicó la que habría de ser su obra postrera acerca de la trayectoria y del asesinato, con visos de martirio, de las enfermeras inmoladas en la localidad asturiana de Somiedo, en 1936, obra que se tituló Testimonio y recuerdo y que es aún prácticamente desconocida por su carácter privado.
Hemos dejado para el final de esta relación su obra primogénita, La reina Mercedes, editada por vez primera en 1951, reeditándose al año siguiente, y también en 1966 y en 1995, para ver la luz la versión definitiva en 2004.
La biografía se documentó en numerosas fuentes inéditas, muy fundamentalmente en el archivo de los Duques de Montpensier y el de su secretario, don Isidro las Cagigas, aparte de conjugar otras como el archivo del Palacio Real de Madrid, las de hemeroteca de la época, y una correcta coordinación de numerosas obras impresas pertinentes al caso. Algunos publicistas monárquicos seguidores del Conde de Barcelona aprovecharon la ocasión, estrenándose así la obra teatral que Juan Ignacio Luca de Tena tituló Dónde vas Alfonso XII, llevada inmediatamente al cine bajo la dirección de Luis César Amadori.
Aunque no le movieron las vanidades, Ana María Azpillaga de Sagrera ha sido premiada en ciertas ocasiones, y con entera justicia pudo lucir las medallas de miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, y en el año 2000 fue condecorada con el ingreso en la Orden de Alfonso X el Sabio.
Sus restos mortales, incinerados en Madrid, reposan en Mallorca en el panteón familiar de los Sagrera. Reciba su familia nuestro pesar y ella un merecido homenaje como ejemplo de buen hacer y laboriosidad en estas disciplinas tantas veces minusvaloradas que se prestigian y enaltecen con trayectorias como la de Ana de Sagrera.


EL ASESINATO DE NICOLÁS II Y SU FAMILIA

Reflexiones históricas en un centenario

José Luis Sampedro Escolar

Numerario de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía

La noche del 16 al 17 de julio de 1918 el sótano de la casa Ipatiev, en la ciudad siberiana de Ekaterinburgo, fue escenario de una tragedia cuyos detalles, más o menos sofisticados, según el narrador, se han repetido hasta la saciedad en libros, prensa y produciones teatrales, cinematográficas, radiofónicas o televisivas. El Emperador Nicolás II de Rusia, su esposa, Alejandra, y sus hijos, Alexei, Olga, Tatiana, María y Anastasia, fueron asesinados por sus carceleros junto al doctor que cuidaba del Zarévich hemofílico, Eugene Botkin, Alexei Trupp, ayuda de cámara, la doncella Ana Demídova, e Ivan Kharinotov, el cocinero.

Estos asesinatos representan una gota de sangre en el inmenso océano que produjo durante todo el siglo XX la práctica del exterminio de clase que, siguiendo el ejemplo del Terror francés revolucionario, practicaron los bolcheviques y sus continuadores en el antiguo imperio de los zares y en todo lugar donde actuaron: en el resto de Europa (Katyn, Budapest, Praga, …) y en todo el orbe, desde China y Camboya a Cuba, sin olvidar tantos otros pueblos masacrados, como el etiope o el angoleño. España, desgraciadamente, también puede exhibir una ejecutoria de miles de víctimas de esta ideología de muerte, comenzada años antes del inicio de la contienda de 1936 y finalizada en 2010, con el último crimen mortal de la banda terrorista ETA, cuya víctima fue, curiosamente, un agente de policía francés.

Al cabo de un siglo, millares de rusos homenajean a sus mártires, así declarados oficialmente por su iglesia nacional. Un templo ortodoxo se levanta sobre el solar de la casa en que se produjo la masacre, que fue derribada en 1977 por orden del entonces primer secretario del Soviet de los Urales, Boris Yeltsin, el mismo que, en 1998, se inclinaba ante los restos de Nicolás II y los suyos mientras decía con tono solemne: “Todos somos culpables, incluido yo mismo”. No está de más recordar que estas exequias se adelantaron notablemente para facilitar la concesión de un crédito del Fondo Monetario Internacional, al servir de símbolo de que la nueva Rusia surgida de las cenizas de la Unión Soviética renegaba del Comunismo. Resultó asombroso ver en los noticiarios televisivos rusos del momento al capitán del crucero Aurora (emblema de la toma del Palacio de Invierno por Lenin) presidir la reapertura de la capilla del buque, clausurada desde la revolución, entregando al capellán el icono que representa a la Familia Imperial, y declarar: “es hora de que se haga justicia”.

Dada la premura con que se organizaron aquellos funerales, quedaron sin recibir sepultura los restos del heredero y de su hermana, María Nokolayevna, aún estaban pendientes de identificación oficial en esa fecha. Por ese motivo, ni el patriarca de la Iglesia de Rusia ni la Gran Duquesa María Vladimirovna, heredera de los derechos dinásticos de los Romanov, asistieron a un homenaje gravemente incompleto. Poco después, en el año 2000, Moscú sería escenario de la ceremonia en que se proclamó santos mártires a una ingente cantidad de vícitimas del bolchevismo, encabezados por la Familia Imperial, pero, desgraciadamente, aquel reconocimiento se vio brisado por el accidente del submarino Kusk, en el que perecieron ciento dieciocho tripulantes.

Aunque estos días se celebran magnas concentraciones de recuerdo y homenaje, aún resta el acto de dar sepultura conjunta con el ritual adecuado a todos los miembros de esta familia, sacrificada inútilmente por la barbarie fanática, y desmentir definitivamente las leyendas de supervivencia que se alimentaron durante décadas por turbios intereses políticos y económicos.

 


EL SEÑORÍO DIVISERO DE TEJADA EN EL CAPÍTULO DE SAN HERMENEGILDO DE 2018

El martes 12 junio tuvo lugar la celebración del Capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), presidido por S. M. el Rey, como Soberano de la Orden.

A su llegada al Real Monasterio de San Lorenzo, S. M. fue recibido por el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido García; por la ministra de Defensa, Margarita Robles Fernández; el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general de Ejército Fernando Alejandre Martínez; el gran canciller de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, almirante general Manuel Rebollo García, y por el coronel jefe de la Guardia Real, Eduardo Diz Monje. A continuación, tras recibir honores y pasar revista a la Agrupación de la Guardia Real, Don Felipe recibió el saludo del resto de autoridades civiles: la alcaldesa de San Lorenzo de El Escorial, Blanca Juárez Lorca, y el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñan y de la Serna, así como de las autoridades de Defensa, el secretario de Estado de Defensa, Ángel Olivares Ramírez; el secretario de Estado Director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán; el subsecretario de Defensa, Arturo Romaní Sáncho; el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general de ejército Francisco Javier Varela Salas; el jefe de Estado Mayor de la Armada, almirante general Teodoro Esteban López Calderón; el jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, general del Aire Javier Salto Martínez-Avial, y el secretario general de Política de Defensa, almirante Juan Francisco Martínez Núñez.

Tras la imposición de condecoraciones correspondientes a ascensos y nuevos ingresos en la Orden, tuvo lugar el acto de homenaje a los que dieron su vida por España, que incluyó el desplazamiento del Estandarte de la Orden de San Hermenegildo, el de los Caballeros Alumnos de las Academias Militares y el de los Guiones, Banderines y portacoronas, así como un toque de oración, una salva de fusilería, una pasada de la Patrulla Águila y un desfile de la Guardia Real ante la tribuna regia.

Seguidamente se formó el Cortejo Procesional que atravesó el Patio de Reyes y se dirigió a la Basílica, donde el arzobispo castrense de España presidió un acto religioso, previo a la celebración del Capítulo de la Orden.

Entre las corporaciones nobiliarias invitadas en esta condición al acto se encontraba el Señorío Divisero de Tejada, representado, por designación de su Alcalde Mayor, D. Guillermo García Hernández, ausente por ostentar el cargo de Cónsul del reino de España en Valparaíso, los señores diviseros hijsdalgo D. Eduardo Duque Pindado, D. José Luis Sampedro Escolar y D. José Luis Sáncehz Abril, a quienes vemos en las imágenes junto a S.M. el Rey y junto al Canciller de la Orden de San Hermenegildo durante el acto social con el que finalizaros las ceremonias mencionadas.

La R. y M. Orden de S. Hermenegildo fue instituida por Fernando VII, en 1814, a propuesta del Consejo de Guerra y Marina, para reconocer la constancia en el servicio militar a los oficiales del Ejército, y se decretó la celebración anual del Capítulo de la Orden, que en la actualidad tiene carácter bienal. El lugar de reunión es el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial por su vinculación con San Hermenegildo, ya que guarda su principal reliquia, y ser Panteón Real de todos los Reyes Soberanos de la Orden.


PRECISIONES EN TORNO AL SOLAR DE TEJADA

El lunes 17 de julio de 2017, el blog Doce Linajes de Soria publicaba una larga nota, ilustrada con fotografías, acerca de la entrega de la cruz de la Ord
en de Carlos III a D. Antonio de Castro, acto celebrado en la sede madrileña del Senado de España. Dicha reseña afirma, entre otras cosas, que el Excmo. Sr. D. Francisco del Cueto, especialmente llegado de la ciudad de Méjico, asistió en representación de la orden pontificia de San Gregorio Magno, que la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén estuvo representada por el  Ilmo.Sr. D.José Miguel Lópe (sic.en el original, aunque es López) de Melgar y que el Sr. D. Javier Alfonso de Somalo de Tejada y Mendiol (sic. en el original, aunque es Mendiola) acudió en representación del señorío del Solar de Tejada.
Quien estas líneas firma tiene constancia de que ni la Orden pontificia de San Gregorio Magno, ni la Orden del Santo Sepulcro, ni el Señorío divisero del Solar de Tejada se hicieron representar por persona alguna en el acto indicado. Comoquiera que esta información se está difundiendo en diferentes ámbitos, y que se publicó el pasado día 13 de noviembre en el diario ABC, es conveniente que se conozcan estan precisiones para evitar que una mentira mil veces repetida se convierta en una verdad, como decía Göbbelsel Ministerio del Reich para la Propaganda
Por otra parte, el jueves 5 de octubre de 2017, el mencionado blog Doce Linajesde Soriapublicaba un texto firmado por el antes dicho Sr. Somalo, en el que, bajo el título “Junta anual de diviseros en el señorío del Solar de Tejada” (a la que no asistió el supuesto autor de la crónica) en el que se dice, entre otras muchas cosas:
1º: La Junta estuvo presidida por don Tomás Rubio.
Eso no es cierto. Presidió la Alcaldesa Ordinaria, doña Begoña Tejada Gil, en ausencia del Alcalde Mayor, don Guillermo García Hernández.
2º- Única institución nobiliaria (se refiere al Solar de Tejada) reconocida hoy en día oficialmente- por el Estado.
Esta afirmación es incierta pues en muy diferentes foros el Estado reconoce la existencia de muchas instituciones nobiliarias,comenzando por la Diputación de la Grandeza.
3º- La Junta informó también de la supresión de los cargos auxiliares de la misma. Entre ellos se suprimió el cargo de Asesor Nobiliario, ostentando hasta la fecha por el divisero don José Luis Sampedro Escolar.
También es incierta esta afirmación. El abajo firmante sigue siendo Asesor de la Junta de Gobierno del Señorío divisero de Tejada y hasta que en Junta General no se suprima o revoque este cargo auxiliar del Solar de Tejada sigue ostentando este cargo.
y 4º-Menciona algunos de los solariegos que asistieron, entre otros don Guillermo Permayer y su señora madre, doña Carmen. Hay un error. Esta señora e se llamaDolores. Igualmente se menciona a don Romualdo Sáenz Matienzo, desplazado desde la Argentina con su encantadora hija Isabel. No se llama así la hija. Su nombre es María.
José Luis Sampedro Escolar.
Señor divisero del Solar de Tejada

EL REY DE CASTILLA, CONDE DE BARCELONA A PETICIÓN DE LOS CATALANES EN 1462

Por José Luis  Sampedro Escolar

Señor divisero del Solar de Tejada y asesor de su Junta de Gobierno

El Señorío divisero del Solar de Tejada es una institución nobiliaria de orígenes que se hunden en la Historia de España cuya primera fuente documental es la Carta confirmatoria de privilegios que en 1460 mandó publicar Don Enrique IV, Rey de Castilla y León, ratificada posteriormente por numerosos monarcas (Fernando II e Isabel I, el Emperador Don Carlos, los Reyes Fernando VI, Carlos III, Carlos IV, Fernando VII,  Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII) hasta que en 1981 se publicó la ratificación firmada por Don Juan Carlos I.

En los confusos días que vivimos, no resulta una mera anécdota histórica recordar con motivo de los graves acontecimientos actuales que el antes mencionado Rey Don Enrique IV aceptó el ofrecimiento que le hicieron la Generalitat y el Consell catalanes en 1462 y por unos meses ostentó la condición de Conde de Barcelona, nombrando a Juan de Beaumont, conde de Lerín, como su lugarteniente en Cataluña, y acuñando moneda como tal, el croat de Enrique IV, que es una codiciada pieza para los numismáticos.

En el acta del miércoles 11 de agosto de 1462 del Dietari del Consell barcelonés, dice: … deurá ésser proclamat e prés e en e per senyor del dit Principat lo Serenísimo don Enrich, rey de Castella, salvats empero los Usatges de Barcelona, Constitucions, Capitols e actes de Cort, privilegis, usos, costums e libertats generáis e particulars del dit Principat(Manual de Novell Ardüs, vulgarmení apellat Dietari del Antich Consell Barceloní, vol. II, Barcelona, 1893. pág. 416-17).

Tras haberse llegado a los pertinentes acuerdos entre el Rey de Castilla y León, el de Aragón, el de Francia, y los representantes delas instituciones catalanas, los propios catalanes volvieron a aceptar como su señor natural al mencionado Rey Juan II de Aragón en 1465, padre de Fernando II de Aragón y V de Castilla, el Rey Católico.


EL GRAN DUQUE VLADIMIR, UN REFUGIADO EN ESPAÑA

Centenario del nacimiento de un símbolo viviente

Por

José Luis Sampedro Escolar

Numerario dela Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía

Desgraciadamente ha cobrado permanente actualidad el fenómeno trágico de la emigración política, que no es nuevo en la  Historia. España entre 1939 y 1975 fue tierra acogedora para las víctimas del comunismo internacional. En nuestra patria establecieron su hogar los miembros de la Familia Real búlgara, la viuda y el hijo del Rey Zog de Albania, el ex Regente Nicolás de Rumanía y, ocasionalmente, el Rey Carol de Rumanía. A este elenco de expatriados de sangre azul se suman varios descendientes de la antigua Familia Real de Georgia, los Bagratión, y el Gran Duque Vladimir Khirilovich, Jede de la Dinastía Romanov entre 1938 y 1992. Queremos evocar la figura de este príncipe porque hubiera cumplido cien años, pues vio la luz primera el 30 de agosto de 1917.
Al percatarse del peligro que entrañaba ser miembro de la Dinastía tras la revolución de 1917, el Gran Duque Khirill Alexandrovich, primo hermano del Zar Nicolás II, se retiró a Finlandia con sus hijas,las princesas María y Kira, y su esposa, la  Gran Duquesa Victoria Fiodorovna, embarazada, en una situación delicada, pues ya contaba con cuarenta años cumplidos, acogidos por el general Etter en su finca Haiko, en la localidad de Porvoo (también llamada Borgo), a cuatro horas de Helsinki, a la que se trasladaron a esperar el alumbramiento. Una vez repuesta del parto la Gran Duquesa, pasaron de nuevo a Haiko, donde pensaban estarían  protegidos de la persecución contra los Románov.
El Gran Ducado de Finlandia, en agosto de 1917 aún era parte del imperio de los zares pues el Gobierno Provisional no se atrevió a proclamar la abolición de la monarquía y la consiguiente república hasta el 14 de septiembre de 1917, tras el fracaso de la intentona del general Kornilov.
El 18 de septiembre de 1917, en el Bautismo, se dio al recién nacido el nombre de su abuelo paterno, Vladinir, que también era el nombre del Gran Duque de Kiev que introdujo el cristianismo en Rusia. El padre quiso respetar en lo posible las tradiciones dinásticas, trasladándose a Haiko el arcipreste Alexadre Dernov, Superior de la Catedral del Palacio de Invierno, en Petrogrado, que llevó consigo el libro de bautismos de la Familia Imperial, en el que quedó inscrito el neonato, a quien apadrinaron su abuela paterna, la Gran Duquesa María Paulovna, y el Gran Duque Borís, hermano de su padre.
Parece importante recordar que Su Alteza Imperial el Príncipe Vladimir Kirilovich vino al mundo en el Imperio de sus antepasados y vigente aún la monarquía de la que estaba llamado a ser titular.
La vida de exiliado con peligros innegables marcó la infancia de Vladimir. La situación aconsejó una mudanza en mayo de 1920. Tras pasar a Zurich, la familia se mudó a Coburgo, donde conservaba propiedades de su abuelo materno, pero con una inflación galopante aparejada a inestabilidad social y una creciente presencia izquierdista en la República de Weimar, ahogada por crisis políticas y económicas, en 1921 Khirill se traslada provisionalmente a Francia, volviendo a Coburgo en 1924, año en el que, abandonadas las esperanzas de supervivencia de Nicolás II, de su hijo Alexis y del Gan Duque Miguel, a quien hubiera correspondido la Corona rusa, se proclama Emperador en el exilio, tras dos años en que usó la denominación de Guardián del trono. Vladimir y sus hermanas pasaron a titularse Grandes Duques de Rusia.
Se instalaron luego en Saint-Briac sur Mer, cerca de Dinard, en una morada de corte burgués a la que se llamó Ker-Argonid, es decir, Victoria, el nombre de la señora de la casa, en la lengua vernácula.
En 1938, al fallecimiento de Khirill, su hijo Vladimir, apenas rebasados los veinte años, se convirtió en Jefe de la Dinastía, difícil puesto en una Europa a punto de incendiarse en la II Guerra Mundial, cuyo comienzo le sorprendió en Saint Birac. En 1942, se negó a firmar un manifiesto pidiendo a los rusos emigrados que apoyaran a los nazis contra la Unión Soviética, siendo internado en un campo de concentración en Compiègne hasta 1944. Al hundimiento del III Reich, Vladimir pudo instalarse en Austria, y, para evitar caer en poder de los soviéticos, trató de salir del país, pero ni Suiza ni Liechtenstein le expidieron visado. Finalmente, una de sus tías, la Infanta Beatriz de Coburgo, domiciliada en España, le consiguió un visado español, por lo que pudo trasladarse junto a ella, a Sanlúcar de Barrameda.
La estabilidad conseguida le permitió dedicarse a la causa de la Monarquía rusa que encarnaba. El 13 de agosto de 1948 contrajo matrimonio con la Princesa Leonida Georgievna BagratiónMijranski, de la antigua Dinastía del reino de Georgia, en la Iglesia griega de Lausana y en 1953 nació su única hija y heredera dinástica,la Gran Duquesa María Vladimirovna. Compartiendo residencia entre Francia y España, su esfuerzo como mantenedor de la llama de la Rusia eterna frente a un mundo hostil merece respeto por las dificultades que entrañaba, por la omnipresencia soviética en expansión hasta los años 70 y por la animadversión de muchos otros sectores, empezando por algunos monárquicos rusos. Superando las dificultades, hizo giras por todo el orbe, visitando a los grupos de emigrados rusos y animándoles a mantener sus valores y su cultura allí donde radicasen. Son de recordar sus actuaciones en aniversarios señalados, com el Milenario del Bautismo de Rusia, celebrado en difernetes puntos en 1988
Tratado como representante de la Dinastía rusa por los Reyes de España, asistió a actos tan importantes como el bautismo del actual Rey, Felipe VI, en 1968, el funeral de Doña Victoria Eugenia en 1969 y la Misa de Espíritu Santo que marcó el inicio del reinado de Don Juan Carlos I, en 1975, o en similares acontecimientos de las Casas soberanas de Prusia, Bulgaria, Italia, Albania, Mónaco,…Ostentó la condición de Bailío Gran Cruz de la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén,  las órdenes dinásticas del Águila Negra de Prusia (conferida por el último Kaiser en 1938) e italianas (otorgadas por Umberto II) aunque hemos de desmentir que fuese agraciado con la Orden Victoriana, error en el que cae Wikipedia por confundirlo con su abuelo paterno homónimo, el Gran Duque Vladimier Alexándrovich, que sí había recibido esta distinción británica. Como Jefe de la Dinastía Románov ostentaba la soberanía de las órdenes imperiales rusas existentes a la caída del Imperio, es decir, San Andrés, Santa Catalina,San Jorge, San Alexander Newski, Santa Ana y San Estanislas, a las que se une la de San Nicolás el Taumaturgo, fundada por su padre, y la de San Miguel creada por él mismo al cumplirse el cincuentenario de la Asunción de su cometido como Jefe de la Casa Imperial.
Tuvo la alegría de ser testigo de la caída del régimen soviético, presidiendo, invitado por las autoridades locales, en noviembre de 1991, los actos que solemnizaron la recuperación del nombre de San Petersburgo por la ciudad que se ocultó tristemente durante décadas bajo la denominación de Leningrado, viajando a esa impresionante capital, y así pudo conocer los palacios de sus antepasados y rendirles homenaje en sus sepulturas, pero esta alegría fue efímera, ya que falleció de un ataque cardiaco en Miami el 21 de abril de 1992, en el transcurso de un encuentro con medios empresariales estadounidenses a los que invitaba a invertir en su patria recién liberada del yugo comunista. Sus restos recibiero sepultura en el Panteón de San Pedro y San Pablo, donde años después se le unió su viuda, fallecida en Madid en 2010.

¿EL MANTO DE CARLOS III O UNA RELIQUIA APÓCRIFA?

José Luis Sampedro Escolar

Numerario de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía

La noticia, ampliamente difundida, de la presentación en España de un manto de la Orden de San Genaro, del que se dice habría sido usado por nuestro Rey Carlos III, cuando ocupaba el trono napolitano (bajo el dictado de Carlos VII), genera numerosas dudas.

¿Es esta prenda ceremonial la misma que hasta hace pocos años fue propiedad de S.E. el Embajador de la Orden de Malta en la Islas de Seychelles Antonio Benedetto Spada, conocido partidario de la rama menor de los descendientes del monarca homenajeado, en pugna con la encabezada hoy por S.A.R. Don Pedro de Borbón, Jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias y, como tal, titulado Duque de Calabria, Conde de Caserta desde el fallecimiento de su padre, S.A.R. el Infante Don Carlos?

Según escribió en 1993 Don Achille di Lorenzo (Tramonto dell’Ordine Costantiniano), el Embajador Spada recibió este objeto y diferentes insignias como regalo de Ferdinando de Borbone, titulado Duque de Castro. El manto al que nos referimos, el que fuera propiedad de Spada, ya ha sido expuesto previamente en varias ocasiones: en el Musée national de la Légion d’honneur et des ordres de chevalerie (París del 19 de noviembre de 2008 al 15 de marzo de 2009, en la exposición titulada “Honneur & Gloire – Trésors de la Collection Spada”. Posteriormente, el 13 de novimebre 2012, reapareció esta vestidura en una exposición, también celebrada en París, denominada La Maison Royale de Bourbon des Deux Siciles, en la que actuaba de seleccionador y curador de las piezas el antes dicho Antonio Spada.

Según los expertos en falerísitica, el repetido manto presenta diferencias notables con el propio de un Gran Maestre de la Orden de San Genaro, que sería el que habría lucido el Rey Don Carlos en el siglo XVIII.

Queda una duda por despejar: Carlo de Borbone, titulado Duque de Castro, aparece ahora como propietario de esta  pieza, sin que quede claro si la ha adquirido por compraventa o donación del señor Spada, quien la habría recibido de Don Ferdinando, anterior usuario del mencionado ducado de Castro, pero, fuera como fuere, lo cierto es que no se ha aportado ninguna prueba que certifique la vinculación de este manto con el Rey Carlos III de España.

Lo que nos queda claro es que la maniobra parece un montaje para presentar en España al sedicente Duque de Castro como Jefe de la Dinastía de las Dos Sicilias y resulta preocupante que en esa maniobra aparezcan vinculadas instituciones oficiales del reino de España que parecen dejarse manipular para satisfacer intereses particulares de turbios personajes que gracias a estas manifestaciones son condecorados con encomiendas de número de Reales órdenes otrora prestigiosas y, lo que es peor, se les prestan apoyos para aparentar ser Grandes de España sin serlo.

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BAGRAT DE BAGRATIÓN (12 DE ENERO DE 1947-20 DE MARZO DE 2017)

Según publicó recientemente el diario La Opinión de Málaga, S.A.R. el Príncipe Bagrat de Bagratión,ha fallecido en la localidad malagueña de Marbella, el día 20 de marzo de 2017.

Nacido en Madrid el 12 de enero de 1949, era el tercer fruto del matrimonio del Príncipe Irakli (Heraclio o Pancracio en algunas fuentes) Bagration-Moukhransky (1909-1977) y de la Infanta Doña María de las Mercedes de Baviera (1911-1953). Si por su sangre paterna descendía de uno de loslinajes regios más antiguos de Occidente, porelmaterno tenía sangre de los Wittelsbach, de los Capeto, de los Habsburgo y de la mayoría del Gotha. Si por su padre resultaba primo hermano de la Gran Duquesa María, heredera de los derechos de los Zares de Rusia, como descendiente de Alfonso XII era primo en segundo grado del rey Don JuanCarlos I.

Con el sacramento del Bautismo, celebrado en casa de sus padres, en la calle de Serrano, el dos de febrero siguiente, por Patriarca de las Indias y Obispo de Madrid Alcalá, el en el que lo apadrinaron los Condes de Barcelona, recibió  el nombre tradicional de su Dinastía de Bagrat junto al de Juan (por su padrino) y los de María de Fátima de Todos los Santos, siendo presentado, siguiendo el ancestral ritual de la Familia Real de España, a la Virgen de Atocha.

Casó en primeras nupcias por el rito católico en la Iglesia de San Jerónimo el Real, en Madrid, el 12 de noviembre de 1976, en una ceremonia de fastos inusuales, con Doña María del Carmen de Ulloa y Suelves, hija de los marqueses de Castro Serna y condes de Adanero, matrimonio disuelto por divorcio el 16 de septiembre 2005 y del que nacieron dos hijos: Juan e Inés.

Bagrat  pasó a segundo matrimonio, civil en este caso,el 7 de marzo de 2009, con  Françoise Cazaudehore, en Saint Germanin-en-Lave, lugar de nacimiento de la hoy viuda del Príncipe Bagrat, sin quedar prole de esta segunda unión.

Caballero de Honor y Devoción de la Soberana Orden hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. por decreto del Gran Maestre firmado en el Palacio Magistral de Roma el 31 de enero de 1980, como Príncipe de Georgia, en virtud de las pretensiones de su padre, quien se consideró Jefe de la antigua Dinastía otrora reinante en Georgia, Bagrat ostentó la Gran Cruz y el Gran Collar de la Orden de la Túnica Inconsútil de Nuestro Señor Jesuscristo., y del Águila de Georgia desde 1964. Su progenitor dispuso que a su fallecimiento, ocurrido en 1977, la Jefatura dela Casa de Georgia pasase al Príncipe recién fallecido, lo que originó una escisión dinástica sin apariencia de acuerdo entre las distintas ramas familiares afectadas.

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